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Atrás 25 años de eFormación: los orígenes de un proyecto pionero. Entrevista a Pepe Monfort

25 años de eFormación: los orígenes de un proyecto pionero. Entrevista a Pepe Monfort

En el marco del 25 aniversario de eFormación, conversamos con Pepe Monfort, uno de los impulsores del proyecto, para repasar sus orígenes, evolución y visión de futuro.

Fotografía de Pepe Monfort

El inicio de la etapa

Para empezar, nos gustaría situarnos en el momento en que asumiste la responsabilidad del proyecto. ¿Cuándo pasaste a dirigir eFormación y en qué contexto se produjo ese relevo? ¿Conocías previamente el proyecto o fue un descubrimiento para ti? ¿Qué retos principales percibiste en ese primer momento?

En realidad no es que yo “tomara” el proyecto sino que participé en su creación como parte de un equipo junto a Alfonso Jiménez y a Enrique Valls, nuestro jefe de servicio en aquellos días. Para comprender mejor como nace, hay que distinguir entre su gestación y su arranque real.

La gestación tuvo lugar entre 1995 y 1999 dentro de otro proyecto al cual nosotros, internamente, llamamos IMATGE (Infraestructura Multimedia Avanzada de Telecomunicaciones de la Generalitat). IMATGE tenía como objetivo potenciar la red corporativa para apoyar a servicios exigentes en ancho de banda. Además de la propia infraestructura, contemplaba también una serie de plataformas horizontales para dinamizar el uso de la nueva red, una de las cuales se propusieron, junto a otras como Canal GV o como Firma Digital, fue la de formación en línea.

Dadas sus potenciales implicaciones, nuestra primera tarea, antes de decidir por nuestra cuenta cuáles iban a ser sus características técnicas, fue la de ponernos en contacto con quienes iban a ser sus futuros usuarios invitándoles a participar y que fueran ellos, como expertos en formación y en su gestión, quienes determinaran cómo debería de ser un proyecto de formación online para que funcionara en nuestro contexto. El equipo se amplió con responsables del IVAP y de la EVES. Nos estuvimos reuniendo periódicamente a lo largo de varios meses y, en base a la información obtenida, redactamos el pliego de condiciones técnicas definitivo con el que se publicó el concurso. 

En aquellas reuniones nos empeñamos en sacarle partido al hecho de que, potencialmente, el proyecto podría dar servicio a otras muchas organizaciones de nuestro entorno, y no solamente a las de los que estábamos allí sentados. Si lográbamos una plataforma multi-organización, es decir, una especie de “campus universitario" con servicios comunes, capaz de albergar distintas escuelas, los efectos de sinergia serían brutales. Ese fue uno de los mayores retos y, tras 25 años de funcionamiento, cada vez tengo más claro que esta decisión provocó que, en lugar de arrancar un proyecto, encendiéramos un fuego.

Una vez adjudicado, a lo largo de 2000, se construyó la plataforma de formación online que comenzó a funcionar, a principios de 2001, con el nombre de e-Formación. Es entonces cuando pasa de la etapa de gestación a la de arranque señalando, en 2001, como su fecha de inicio o nacimiento. 

El proyecto comenzó con fuerza e impactó en el sector tecnológico de la Comunidad Valenciana, el mismo año de su nacimiento, eFormación fue reconocido con el “Premio al proyecto de desarrollo tecnológico relevante” en la Noche de las Telecomunicaciones Valencianas. Tres años después, en 2004, obtuvo un reconocimiento a nivel nacional cuando el diario Expansión le otorgó el “Premio Expansión a las mejores prácticas de la Administración Electrónica”.

El contexto del proyecto

Cuando asumiste la dirección, ¿cuál era la situación de eFormación? ¿Cómo describirías el estado del proyecto en ese momento, tanto desde el punto de vista organizativo como tecnológico o estratégico?

Dado que se trataba de un proyecto nuevo, en lugar de hablar de su situación en sus inicios, contaré una anécdota que explica el contexto. Enrique Valls y yo hicimos una presentación para exponer nuestra idea en el despacho de un responsable vinculado a la formación. Fue un auténtico fracaso, prácticamente, nos echó a la calle, nos vino a decir que aquello era algo de ciencia ficción en la Generalitat, vamos, una marcianada. 

Hoy suena fuerte, ya lo sé, pero si recordamos que, en los noventa, muchos funcionarios seguían aferrándose a las máquinas Olivetti y los botecitos de Tipex todavía formaban parte del puesto de trabajo, no es de extrañar que fuéramos defenestrados.

Meses después, aunque sigo desconociendo qué lo llevó a cambiar de opinión, recibimos la llamada del mismo responsable pidiéndonos que volviéramos a contarle el proyecto. A partir de ese momento nos pusimos en marcha, e-Formación comenzó a gestarse.

Momentos decisivos

Durante tu etapa al frente del proyecto, ¿hubo algún momento, decisión o hito que consideres especialmente relevante y que marcara un antes y un después en la evolución de eFormación?

Hubo una decisión trascendental en la fase de gestación, antes la he comentado: la condición que la nueva plataforma fuera multiorganización. Ello abría las puertas a todas las personas interesadas en la formación en el entorno de la Generalitat y, al mismo tiempo, facilitaba la creación de efectos de sinergia entre todos los campus que se añadieron en el futuro.

Aparte de esta decisión inicial, hubo un proyecto que marcó un antes y un después, Internauta (entre 2004 y 2012), un proyecto cuyo objeto era formar a decenas de miles de ciudadanos en el manejo de internet. Ello nos obligó a invertir en nuevos desarrollos para la administración y gestión de la plataforma y a la creación de un equipo de RRHH especializados en todas las tareas y roles que intervienen en un proceso de formación virtual: plataforma tecnológica, contenidos, dinamizadores, atención de incidencias, etc.

La esencia del proyecto

Si tuvieras que definir eFormación de manera breve y directa, ¿cómo lo harías? ¿Qué representa para ti este proyecto en una frase?

eFormación es una “Red de personas” dedicada a mejorar los procesos formativos mediante la incorporación de las ventajas que, en cada momento, nos ofrece el estado del arte tecnológico.

El valor de la formación en la administración

Desde tu experiencia, ¿qué papel juega la formación en el ámbito de la administración pública? ¿Cómo contribuyen iniciativas como eFormación al desarrollo profesional de las personas y a la mejora de las organizaciones públicas?

La formación de los empleados públicos es fundamental para prestar servicios eficaces a la ciudadanía. Un profesional de la administración pública tiene que estar preparado para poder hacerlo de la mejor manera posible y la organización a la cual pertenece, a su vez, está obligada a facilitarle la formación que necesita. Es aquí cuando eFormación adquiere sentido al permitir el uso de metodologías descentralizadas y flexibles que, sumadas a las tradicionales, son eficaces para potenciar su desarrollo profesional y el desempeño.

El papel de las personas y los equipos

Los proyectos que perduran en el tiempo suelen apoyarse en el trabajo colectivo. ¿Qué papel han tenido las personas y los equipos en la consolidación de eFormación? ¿Cómo valorarías la colaboración entre distintos equipos y organizaciones, incluyendo el trabajo entre público-privado que han contribuido al desarrollo del proyecto?

Antes he definido eFormación como una "red de personas"; también he comentado que su embrión inicial fue una pequeña red formada por profesionales de la DGTIC, del IVAP y del EVES, una red que fue creciente de manera gradual hasta llegar a tener más de 40 nodos, o entidades, que interconectan miles de personas, incluyendo en esta la colaboración público-privada. Es decir, en eFormación no es con solo que las personas tengan un papel relevante, es que son el auténtico ADN del proyecto.

Un mensaje para quienes lo hicieron posible

A lo largo de estos 25 años han participado muchas personas en el proyecto. Si pudieras trasladar un mensaje a todas ellas —quienes estuvieron al inicio y quienes se incorporaron después— ¿qué te gustaría decirles?

Teniendo en cuenta que estuve en eFormación la mitad de esos 25 años, a los que vinieron después me gustaría felicitarlos ya que, a la vista de los resultados, pienso que han hecho un trabajo brillante, han consolidado eFormación de forma definitiva.

Por otro lado, aunque de mensaje no tenga nada, tengo que reconocer a los que están ahora, y a los que vendrán después, que les tengo cierta envidia por no poder participar en la gestión del proyecto ante la irrupción del nuevo paradigma de la IA. El reto que supone manejar esta situación en el ámbito de la formación es fascinante, me hubiera encantado afrontarlo y vivirlo.

Aprendizaje personal y profesional

Mirando atrás, ¿qué aprendizajes te llevas de tu etapa al frente de eFormación, tanto en el plano personal como en el profesional?

En el plano personal, el buen ambiente y el entusiasmo compartido que teníamos en lo que estábamos haciendo, eFormación me aportó algunos de mis mejores amigos, una amistad de la que sigo disfrutando más de diez años después de que pasara a dedicarme a otros asuntos.

En el plano profesional, con eFormación aprendí que los técnicos siempre tenemos que estar subordinados a los usuarios, nosotros somos solo un medio para ayudarles a alcanzar sus objetivos. Es fundamental escucharlos y entender su problemática real. Al fin y al cabo ellos marcan, empleando una sintaxis en lenguaje “low-code”, las líneas generales del proyecto que luego nosostros trasformamos en un pliego de prescripciones técnicas. Estamos a las órdenes de los usuarios de nuestros proyectos... perdón, rectifico: de sus propios proyectos

Tu huella en el proyecto

Si tuvieras que resumir tu aportación o contribución al proyecto en una palabra, una idea o un concepto, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Trabajar en red hace que las aportaciones individuales se diluyan, pero hay algo de lo que me siento especialmente contento. Justo antes de lanzar Internauta a través de eFormación, mientras estudiábamos los perfiles necesarios para un despliegue tan grande, me di cuenta de que cada uno de los roles era perfectamente asumible para personas con diversidad funcional. Propuse la creación de un Centro Especial de Empleo y nos pusimos a trabajar a fondo para lograrlo. El resultado fue la formación de unas 20 o 30 personas que terminaron siendo el motor del proyecto. Ver que hoy, tantos años después, la mayoría sigue trabajando en este sector me satisface enormemente.

Mirando a quienes continúan el camino

¿Qué consejo o reflexión te gustaría compartir con las personas que hoy siguen impulsando eFormación? ¿Y con quienes tomarán el relevo en el futuro?

No voy a ser tan osado como para dar un consejo a las personas que siguen impulsando eFormación, no creo que lo necesiten, el trabajo que están haciendo es formidable. Y, como he comentado antes, a los que tomarán el relevo si que me gustaría trasladarles un sentimiento de envidia al no poder compartir con ellos un reto tan atractivo, solo me queda desear que lo disfruten al máximo, tienen por delante una gran oportunidad para hacerlo.

El futuro del proyecto

Después de 25 años de recorrido, ¿cómo ves eFormación en el presente? Y mirando hacia adelante, ¿cómo imaginas el proyecto dentro de otros 25 años? ¿Qué retos y oportunidades crees que marcarán su evolución?

El hecho que en la plantilla de la Generalitat predominen los Baby Boomers y veteranos de la Generación X plantea un reto mayúsculo para eFormación: en los próximos años sus usuarios se transformarán básicamente en Centennials, personas acostumbradas a consumir información breve, dinámica e impactante, menos tolerantes con contenidos tradicionales basados en textos largos o videos planos. Los hábitos cognitivos de un Baby Boomer están muy lejos de los de un Centennial y eFormación fue creado para atender a los primeros. Esta es la situación en el contexto actual de eFormación.

Las plataformas de formación en línea tradicionales, como eFormación, tendrán que transformarse profundamente si quieren continuar siendo útiles. Este es, precisamente, el reto que tienen ante quienes cogerán el relevo del proyecto, un desafío fascinante.

Afortunadamente, igual que eFormación nació con el impacto de Internet, este relevo generacional coincide con la irrupción de un nuevo paradigma que pretende cambiarlo todo: la inteligencia artificial. muy utilizada, la IA puede convertir eFormación en una cosa radicalmente diferente: los dinamizadores podrían evolucionar hacia agentes creados con IA generativa; los tutores, hacia diseñadores de instrucciones y comportamientos de los agentes; los creadores de contenidos, a responsables de crear y mantener una base de conocimiento administrativo de calidad; y desde Función Pública, se definirían marcos específicos y normativas con las cuales orquestar eFormación.

Puede parecer una marcianada, lo sé, pero también lo parecía hace más de 25 años cuando se propuso eFormación. Por suerte para mí, ya no será necesario que nadie me defenestre: soy un Baby Boomer; en breve me jubilo.